El informe presenta los resultados del módulo de victimización incorporado en la Encuesta Continua de Hogares (ECH) desde julio de 2024. En este informe, por primera vez, se incorpora un análisis anual, (enero - diciembre, 2025), además del semestral habitual.

El módulo releva experiencias de victimización y percepción de inseguridad con un período de referencia acotado al mes anterior a la entrevista, y los resultados se expresan como promedios mensuales del año. Por restricciones de extensión del cuestionario, el foco se concentra en robos y estafas.

Resumen


Según los datos obtenidos sobre percepción de seguridad al caminar solo/a por el barrio durante la noche un 40% indica sentirse inseguro o muy inseguro, manteniendo niveles similares a los registrados en mediciones anteriores.

Se observan diferencias por sexo, con mayor proporción asociada a la inseguridad en mujeres que en varones. A nivel territorial, Montevideo presenta mayores niveles de inseguridad percibida que en el interior de país. Los resultados indican una mayor percepción de inseguridad en los grupos de mayor edad y por otro lado en los quintiles de menores ingresos.

En relación con la incidencia delictiva, se estiman en promedio mensual aproximadamente 60 mil eventos de victimización en el país. Los robos constituyen la principal categoría de incidentes entre los eventos relevados (robos y estafas) y una parte relevante de ellos afecta a los hogares.

La proporción de incidentes reportados (comunicación del evento a la policía) supera a la de denuncias formales (denuncia en forma presencial), observándose una brecha más amplia entre los reportes y denuncias de robos (10,3%) que en los reportes y denuncias de las estafas (3,1%).

La prevalencia mensual de victimización se ubica en 4,0% en hogares y 2,8% en personas para el total país. A nivel territorial Montevideo es donde se presentan los valores más elevados de prevalencia.


Introducción


El módulo tiene como objetivo recopilar información relevante para la generación de indicadores de victimización y de percepción de inseguridad. En este informe se presentan por primera vez datos anuales y también semestrales1.

El cuestionario está diseñado para recoger las experiencias vividas y clasificarlas de acuerdo con una categorización internacionalmente reconocida.

Los indicadores que se reportan son esenciales para el monitoreo de la prevalencia e incidencia de las situaciones de victimización. La consulta se restringe a delitos consumados, diferenciando entre aquellos de carácter personal, dirigidos a las personas que conforman el hogar con 14 años y más, y aquellos que impactan al hogar en su conjunto. La consulta a nivel de hogar se realiza a través de un informante calificado, seleccionado por el hogar, el que debe ser mayor de 18 años (y distinto al servicio doméstico), capaz de brindar información sobre todos los integrantes del hogar.

Dadas las limitantes en extensión que debe tener un capítulo de victimización en la ECH, se priorizó la recopilación de información sobre robos y estafas. Las preguntas se distribuyen entre los cuestionarios del hogar y de las personas, considerando aspectos específicos de cada ámbito. Las preguntas referidas al hogar incluyen los robos de vehículos (automóviles, camionetas, camiones o motos), los robos de objetos dentro del vehículo y los robos a la vivienda.

Los delitos que afectan a las personas incluyen el robo fuera de su vivienda (en cualquier espacio público o privado que no sea su vivienda) y estafas (que pueden ocurrir de manera personal, telefónica o a través de internet, excluyendo el fraude bancario).

La categoria “robos”, comprende los efectuados con y sin violencia tanto a nivel de hogar como de persona. De este modo, la variable robos que surge del capítulo de victimización de la ECH aglomera una variedad de delitos que en los registros administrativos en Uruguay se consideran por separado.

El período de referencia de todas las preguntas sobre victimización es el mes anterior a la realización de la encuesta. Todos los resultados se presentan como un promedio mensual del año.

Cabe resaltar que los resultados del capítulo de victimización de la ECH no son comparables con los registros administrativos de denuncias o eventos delictivos del Ministerio del Interior. La principal razón es que los registros administrativos se basan en delitos que son denunciados y procesados por las instituciones del sistema de justicia, mientras que la ECH recoge información sobre victimización, independientemente de si hubo denuncia o no. Sin embargo, también hay otras razones específicas que hacen inviable la comparación. Por ejemplo, que la fuente del Ministerio del Interior mide eventos delictivos con independencia del número de víctimas y la ECH (en lo que respecta a los delitos fuera del hogar) mide la cantidad de víctimas, las cuales pueden ser varias por evento delictivo.

A su vez, la ECH se aplica únicamente a hogares que residen en viviendas particulares, excluyendo viviendas colectivas y locales comerciales, mientras que las preguntas del capítulo destinadas a personas se aplican únicamente a aquellas de 14 y más años. Los resultados que se obtienen a partir del capítulo de victimización de la ECH solo deben compararse con los resultados de esta misma fuente de información en ediciones anteriores y subsiguientes.

Percepción de la seguridad


La percepción de seguridad constituye un aspecto relevante en la calidad de vida de las personas. En el modulo, esta dimensión se releva a partir de la respuesta del informante calificado del hogar que reponde la ECH, quien es consultado acerca del nivel de seguridad que percibe al desplazarse caminando solo por su barrio durante la noche.

En 2025, en promedio mensual, el 10,3% de las personas declara sentirse “Muy seguro/a” al caminar solo/a por su barrio durante la noche y el 49,7% se considera “Seguro/a”. Por su parte, el 34,1% manifiesta sentirse “Inseguro/a” y el 5,9% “Muy inseguro/a”. En conjunto, las categorías asociadas a la seguridad (“Muy seguro/a” y “Seguro/a”) concentran la mayor proporción de respuestas.

En términos generales, estos resultados se mantienen en línea con la tendencia observada en las mediciones semestrales recientes, en las que la proporción de personas que se perciben seguras al desplazarse por su barrio durante la noche se ha situado en torno a la mitad de la población, mientras que las respuestas asociadas a inseguridad representan una proporción cercana a cuatro de cada diez personas. De este modo, la distribución observada en 2025 no evidencia cambios sustantivos respecto de los patrones registrados en los últimos semestres.

Cuadro 1: Porcentaje de personas según percepción de seguridad al caminar solas por su barrio de noche. Valores promedio mensuales. Año 2025. Total país.
Año 2025 (%)
Muy Seguro/a 10,3
Seguro/a 49,7
Inseguro/a 34,1
Muy Inseguro/a 5,9
Total 100,0
(1) Se excluye un 9,4% de hogares cuyas respuestas corresponden a la opción ‘No sabe/No contesta’ o que hayan seleccionado la categoría ‘No camino solo/a en mi barrio de noche’ por un motivo no relacionado con la inseguridad.
(2) La categoría ‘Inseguro/a’ se conforma por dos grupos: quienes manifiestan explícitamente sentirse inseguros/as al caminar solos/as por su barrio durante la noche y quienes no realizan dicha actividad por sentirse inseguros/as (pregunta v1_1).
Fuente: INE, Encuesta Continua de Hogares.


A continución se presentan los resultados desagregados según distintas características sociodemográficas y territoriales, con el propósito de analizar su distribución en la población e identificar posibles diferencias entre grupos específicos.

En 2025, este indicador muestra una marcada brecha por sexo. Mientras que a nivel país el 40,0% de las personas declara sentirse inseguro/a o muy inseguro/a, entre las mujeres esta proporción asciende a casi la mitad (49,0%), superando ampliamente a la de los varones (30,3%). Este dato indica un patrón, donde la experiencia de inseguridad es significativamente mayor entre las mujeres.


La percepción de inseguridad presenta diferencias territoriales. En Montevideo, las categorías de inseguridad alcanzan el 57,8%, mientras que en las localidades del interior de 5.000 o más habitantes representan 33,1%. En las localidades pequeñas y zonas rurales, en cambio, la proporción de respuestas en categorías de inseguridad desciende a 15,2%. En estas áreas, la categoría de “Muy inseguro/a” es del 1,0% frente a un 10,8% en Montevideo. En conjunto, estos resultados muestran una mayor proporción de respuestas asociadas a inseguridad en contextos urbanos de mayor tamaño.

Según quintil de ingreso per cápita del hogar, la percepción de inseguridad varía de un 36,1% en el quintil más alto a un 41,8% en el quintil más bajo. Por su parte, quienes declaran sentirse “muy inseguro/a” se ubica entre el 6,6% en el quintil 1 al 4,8% en el quintil 5. En conjunto, estos resultados muestran que a menor ingreso mayor es la percepción de inseguridad.

La sensación de inseguridad varia con la edad. En el grupo de 14 a 24 años, la percepción de inseguridad es de 30,9%. Esta proporción aumenta progresivamente con la edad, alcanzando el 54,8% en el grupo de 75 años y más. Estos resultados indican una mayor percepción de inseguridad en los grupos de mayor edad.

Percepción de inseguridad de los barrios en Montevideo


Con el objetivo de profundizar en el análisis territorial, se elaboró un mapa con la proporción estimada de personas de 18 años o más que declaran sentirse inseguras o muy inseguras, para cada uno de los barrios de Montevideo. Debido a que el tamaño de muestra de la ECH no permite obtener estimaciones directas con niveles de precisión aceptables a nivel de barrio, se utilizaron técnicas de estimación en áreas pequeñas (Small Area Estimation, SAE).

Se aplicó un modelo de Fay-Herriot, que permite mejorar la precisión de las estimaciones combinando la información proveniente de la encuesta con variables auxiliares disponibles para todos los barrios a partir del Censo. Entre las variables auxiliares utilizadas se incluyen indicadores estructurales a nivel de barrio, tales como: el número promedio de hijos por hogar, el nivel educativo de la población, así como otros indicadores demográficos y socioeconómicos relevantes. Estas variables fueron seleccionadas por su asociación con la percepción de inseguridad y por su capacidad para explicar diferencias entre barrios.La utilización de este enfoque permite obtener estimaciones más estables y precisas para dominios geográficos pequeños, como los barrios, donde las estimaciones directas basadas únicamente en la ECH pueden resultar inestables.

Si bien en el mapa se presentan estimaciones puntuales para cada barrio, su principal objetivo es mostrar patrones geográficos en la percepción de inseguridad, permitiendo identificar zonas con niveles relativamente mayores o menores, más que establecer comparaciones precisas o ranking entre barrios.

La percepción de inseguridad muestra una asociación espacial consistente con indicadores de vulnerabilidad socioeconómica a nivel de barrio.